Todo listo. Fuera de boxes y a esperar hasta las 7:30 que es mi salida. Nos sentamos en un bordillo a ver a la gente entrar en boxes. Pasa el rato con alguna visita al baño y empiezo a ver a la gente ponerse el neopreno, aunque me queda una hora, subcoscientemente empiezas a agobiarte y tienes que ponértelo tú también. Antes una pequeña carrera para despertar las piernas y comienzo el protocolo de cremas y meterme en el neopreno, que cada vez parece más complicado, serán las hamburguesas de Miami.
Al haber cambiado el lugar de la natación, la salida es de uno en uno, por lo que nos ordenan por salidas y a esperar que nos llegue el turno. La espera se hace muy llevadera con todos apoyando desde el otro lado de la valla.
Y llega la hora, gorro, gafas, un beso a todos y al agua. Al ser la salida individual no hay que hacer un sprint para coger sitio, así que empiezo a un ritmo sostenido pero algo duro. No termino de encostrarme a gusto, pero aún así voy adelantando gente continuamente, lo que añadido al sol de frente resulta molesto para orientarse con las boyas. Salvo algún golpe aislado, todo va más o menos bien. Cuando enfilo la última recta el volumen de gente se vuelve muy molesto, con muchas mujeres veteranas, justo cuando me voy encontrando mejor, pero no consigo un ritmo uniforme y se me hace muy largo llegar al final. Por fin, rampa y de uno en uno a los boxes. Cuando salgo veo a un montón de voluntarios ayudando a gente tendida en el suelo a quitarse el neopreno, demasiado jaleo, sigo adelante y ya me lo quitaré en la carpa.
Recojo mi bolsa de ropa, tirada en el suelo, otro detalle pobre de una carrera como esta. En la carpa el jaleo es tremendo pero tienes a un voluntario pendiente de guardarte todo. Calcetines, manguitos nuevos para el sol, gafas y un poco mareado salgo corriendo a por la bici, de momento todo va bien, que poco duraría la ilusión. A lo lejos oía los gritos de mama, Eva y Daniel, pero no los localice. Por una vez y sin que sirva de precedente me monto en la bici a la primera, los pies entraron perfectamente en las zapatillas y no perdí tiempo.
Ahora 90 km de acople y velocidades por encima de 35-40 km/h. Pero antes hay que subir a pequeña rampa del Causeway Bridge que conecta las playas con Clearwater, y por supuesto bajarlo. El carril es muy estrecho, justo para dos personas en paralelo manteniendo una distancia de seguridad. Pero acabando la bajada alguien considera que hay sitio para tres y no puede esperar a que yo termine de adelantar a una veterana. Al grito de “on your Leith” y sin tiempo de reacción veo por el rabillo del ojo a alguien que se pega y se engancha con mi manillar para evitar los conos. En vez de evitarme se echa contra mí. Lo siguiente es arrastrándome por el asfalto por el costado derecho a más de 40 km/h y haciendo de colchón de una gilipollas con prisas y mucha irresponsabilidad. Lo primero que hago tras levantarme y sin ver como estaba mi cuerpo, es ir a por ella para increparle su actitud, primero en ingles y luego ante la desesperación de haber tirado por el suelo, nunca mejor dicho, los entrenamientos de tantos meses, continuo en español insultándola y llamándola loca. En frio y días después de todo esto lo que más me alucina es la actitud de esta impresentable austriaca que no se preocupó para nada de cómo me encontraba y siguió la carrera como si no pasará nada, eso es el “espíritu” ironman, aún recuerdo los 10 minutos que estuve en Lanzarote con el chico que se cayó delante mío.
No se la distancia que recorrí por el suelo, pero cuando me preocupe primero por mi y luego por la bici, comprobé que debió ser bastante. La bici tenía todo arañada, la maneta del freno, el manillar, el pedal y el portabidones trasero se había partido, por lo menos el cuadro no había tocado el suelo.
En la caída la cadena se ha salido y no se como se ha quedado hecha un ocho, con los nervios no consigo enderezarla, así que tardo un tiempo, pero con ayuda. He de decir que la atención del policía fue inmejorable, con preguntas continuas sobre como me encontraba y una línea abierta por radio con la ambulancia por si decidía retirarme y necesitaba asistencia médica. De todas formas una voluntaria que me ha oído insultar a la innombrable, se dirige a mi en castellano y me pregunta si necesito ayuda médica; a lo que le respondo que si puede limpiar un poco las heridas, lo que hace con suero y una gasa. Por cierto, menos mal que tenía bañador debajo del culote, porque este se rompió, no se como, por la ingle y se me hubiera visto todo o no podría haber continuado.
Después de no se cuantos minutos, me monto en la bici y reanudo la carrera con la idea muy clara de simplemente acabar, ya que no se como responderá mi cuerpo, sobre todo en la carrera a pie. Al empezar a pedalear y levantarme en la bici noto unos chasquidos muy molestos en la cadera que al principio me asustan, pero cuando me acoplo desaparecen y “sólo” se queda el dolor. Menos de un kilómetro después tengo que volver a parar, la bici va completamente frenada, intento ajustar la rueda pero en esta primera intentona no lo debo hacer bien, porque tengo que parar dos veces más y en la última tomar la decisión de ir casi sin freno trasero, al tener que aflojarlo entero.
El resto de la bici se resume a sufrir, no por el cansancio, sino por el dolor de la cadera. El resto de las heridas no las noto mucho, pero el golpe en el costado lo siento a cada pedalada y sobre todo cuando me incorporo en las contadas ocasiones que hay una pequeña pendiente en un circuito completamente plano. El intentar acabar y no forzar nada es frustrante después de tantos kilómetros de entrenamiento, pero me permitió ver la carrera desde otra perspectiva. Yo solo adelanto gente veterana de las salidas anteriores a la mía, en cambio a mi me pasan auténticos pelotones de chicas y chicos juntos, todos acoplados creando situaciones realmente peligrosas. La mayoría de corredores tienen la costumbre de nada más adelantar meterse a la derecha sin respetar un mínimo de distancia de seguridad, con lo que después de la caída aún tengo algún susto, incluso insulto. Con una chica que me adelanta a rueda de un grupo de chicos llegue a recriminarle su actitud. Por supuesto, consciente de lo que hacia, pasó de mí. Creo que esta carrera tiene un serio problema con el tema del drafting, no vi ni una sola moto controlando y no se que hubiera podido hacer yo si me hubiera encontrando bien para poder disputar la carrera.

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