martes, 18 de diciembre de 2007

Correr es un vicio

Yo llevo poco en esto de correr pero ya más de uno me suele decir lo típico de "Puff a mi es que me da pereza","¿cómo te puede gustar salir a correr con el frío que hace?", "yo es que llego roto del trabajo y prefiero descansar", etc. El caso es que desde que he empezado a salir a correr asiduamente he notado como, primero, le coges vicio y hasta te apetece salir a correr cuando llegas cansado del trabajo y, segundo, la sensación del deber bien hecho despues de correr es tremenda.

Rebuscando y cotilleando por ahí he encontrado la explicación "científica" para esas personas que no entienden como tras 8 horas de trabajo, cansancio, frío, etc. puedes llegar a casa con ganas de calzarte las zapatillas y echar un trote por ahí.

En el cuerpo existen unas hormonas llamadas endorfinas cuya definición que he encontrado es la siguiente:

Las endorfinas, también conocidas como hormonas de la felicidad, son en realidad, neurotransmisores que son producidos por la glándula pituitaria y son los responsables de las sensaciones satisfactorias, ya que combaten el malestar y disminuyen las sensaciones dolorosas


De hecho, la segregación de estos neurotransmisores son tan bienvenidos a nuestra mente que se da la circunstancia de que cada vez queremos más. El proceso secuencial es muy similar al de una droga, sólo que sin los efectos posteriores en plan muerte y tal, y encima sale gratis (bueno salvo por las inscripciones a carreras que te estafan). La persona que corre cuando empieza a segregar estas endorfinas, al aceptarlas de forma agradable, cada vez requiere y necesita más, y esto sólo lo consigue corriendo más cada día. Es una teoría muy básica sacada de lecturas por internet pero, en lo básico, el proceso podría venir a ser muy parecido al que acabo de comentar.


Además, se da la circunstancia de que esta endorfina se produce también en las relaciones sexuales, en la risa, en la alegría, en fin, en todas las cosas agradables que suceden en la vida de cualquier persona.

Aquí dejo otro estracto que he encontrado que puede ayudar a explicarlo:
Lo que se siente cuando se realiza una actividad física con un tiempo suficiente es lo que los anglosajones, comúnmente, llaman “Runner´s High” que vendría a ser traducido: “El Subidón del Corredor”. Consiste en un estado de tranquilidad, analgesia, euforia y felicidad que puede durar desde unos minutos hasta varias horas. De todas formas, ese estado es una “definición estándar” ¿Qué quiere decir esto? Que según el deportista cada uno lo experimentará de forma diferente. Unos lo describen como una separación de la mente y el cuerpo, otros como el subidón que provoca una droga y otros como si se sintieran los reyes del mundo. Es decir, que la sensación que se describe es muy variable.




Por casa tengo este libro que habla más del tema por si a alguien le interesa. Recuerdo que me lo hicieron leer en el instituto.

lunes, 17 de diciembre de 2007

II Carrera de la solidaridad

Allá que nos fuimos el equipo al completo en una mañana de frío, frío, mucho frío. Corríamos Fer y yo e íbamos nosotros tan apresurados porque no teníamos mucho tiempo para calentar ya que se nos había hecho tarde. Eran las 9:25 y la carrera empezaba a las 10:00... o no! porque habían vuelto a cambiar el horario (iba a ser a las 11 y la adelantaron una hora) para volver a ponerla a las 11:00. Bien, qué mejor que hacer una mañana de domingo a -2 grados que quedarnos plantados en la avenida de la Complutense. Paciencia y a esperar. ¿He dicho que hacía frío?


La carrera estuvo bien aunque ya he aprendido la lección para la próxima vez y no me pondré en la parte delantera de la salida. A ver si me mentalizo de mi nivel de arrastre y no salgo tan "rápido". Al final el circuito fue una tortura para mi y un descojone para Fer que su frase fue:"¿Qué quieres?, ¿qué te lo pongan llanito?" aunque el resultado salió bastante bien. En el km 3 había un voluntario diciendo las posiciones, e iba el 56 así que, como ya iba asfixiado, mi entretenimiento fue ir contando cuanta gente me adelantaba. Calculé que unos 40 o así.


De 400 corredores Fer (24:04) llegó el octavo y yo (30:44) entorno al 100 así que a pesar de ir con la sensación de arrastrarme se ve que no lo hice del todo mal.


Al final de la carrera un "estupendo" calendario de Repsol, 3 botellas de Nestea que caducan este fin de semana y un sorteo de cuatro inscripciones para la media maratón de Madrid que no me tocó por un número!! Así que a beber té frío esta semana como un loco. Muchas gracias al equipo por los gritos al final de la cuesta y por aguantar el frío que hacía.

Os dejo el enlace al circuito con la altimetría para que veáis las "cuestecitas" que tan divertidas se me hicieron.

EDITO:
Ya están los resultados oficiales y Fer el 8º y yo el 84º OE OE !!! y No, no sólo corrían 84, fueron unos 350!!

miércoles, 5 de diciembre de 2007

¿Por qué lo hacen? (IRONMAN)

Aprovechando el final del diario de Fer "Soy un Ironman" y basándome en los comentarios de algunos de vosotros en los que me repetís constantemente "Están locos esos tios" "¿Cómo lo hacen?", etc. Os pongo aquí una traducción del artículo de Lee Gruenfeld en el que responde al por qué lo hacen.

Ellos quieren ver de lo que realmente están hechos. Quieren saber si tienen lo que hay que tener. Quieren ponerse al límite. Quieren salir de la monotonía de la vida diaria y hacer algo verdaderamente extraordinario. Bla bla bla.

Por favor, es todo lo que puedo hacer para mantener la seriedad ante esta locura. Bien, yo si sé por qué lo hacen. Y puede que os sorprenda saber que hay más de una razón. De hecho, hay exactamente cinco, y todos los que hacen los Ironman lo hacen por una o, en casos extremos, puede que por dos de estas razones. Aquí estan, sin un orden especial, las razones:

1) Estan completamente locos. Esta es, con mucho, la razón más importante, y es, tan sumamente evidente, que plantea la cuestión de por qué es necesaria ninguna otra explicación, pero aquí está de todas formas.

¿Qué define la locura? El repetitivo acto fuera de los comportamientos que no tienen ninguna base racional y que se encuentran en los extremos de la normalidad estadística. Vamos a empezar por la primera parte.

Hay 6500 millones de personas en la tierra. Acerca de 30000 de ellos hacen Ironman. Eso es menos de uno de cada dos millones de personas. A modo de comparación, hay dos mil veces más personas que piensan que son Napoleón, y cinco mil veces más que hablan con un queso.

En cuanto a los comportamientos repetitivos e irracionales , veamos: Se sientan en una bicicleta y pedalean, pedalean, pedalean... (bostezo) 180 kilómetros con el único fin de llegar exactamente al punto de partida. E incluso, esta aberración no parecería tan grave si sólo se realizase una vez, digamos, cada año. Pero en realidad estas personas entrenan para esta tarea.

Todo queda dicho.

2) Les encanta el olor de neopreno por la mañana. Huele como a… victoria!

3) Vienen del espacio exterior. ¿Recuerdas al matemático que demostró que las abejas no podrían volar? Tenía razón, no pueden. Cómo consiguen volar, todavía sigue siendo un misterio, pero hay gente que está trabajando en ello para averiguarlo y esperan tener una respuesta pronto.

Resulta que los humanos tampoco pueden hacer un Ironman. Nadie puede nadar 3,8 kilómetros, montar en bicicleta 180 kilómetros y correr 42,195 kilómetros, una maratón. No se puede hacer. Lo sé porque yo lo he intentado. La gravedad no es sólo una buena idea, es una ley, y la gravedad, aquí en la tierra, hace al Ironman una imposibilidad física para los humanos.

Pero espera: ¿Qué pasa si los Ironman no son humanos?

Está bien, sé lo que estás pensando: todavía queda la cuestión de la gravedad, humanos o no.

Bien, manten la calma que te lo voy a explicar. Piensa en esto: La gravedad en la Luna es aproximadamente una sexta parte de lo que es en la Tierra, porque la Tierra es seis veces más grande. Así que si vas a la luna, pesas de manera efectiva una sexta parte de lo que pesas aquí en la Tierra. Recuerda esas imágenes de los astronautas saltando unos 14 metros, golpear bolas de golf a unos 800 metros y levantar pesos de unas 600 libras. Es porque sus músculos se han formado en la graverdad de la Tierra por lo que cuando llegaron a la luna, de repente todos se convirtieron en Schwarzeneggers hasta arriba de esteroides. (Lo que es redundate pero entiendes lo que quiero decir)

Así pues,¿qué pasaría si los extraterrestres de un planeta más grande bajaran a la Tierra? Bueno, que podrían ser capaces de hacer cosas increíbles que no podrían hacer en su casa. Al igual que los Ironman.

Por tanto (y esto es tan obvio), ahora tenemos la prueba positiva de que los locos por los ovnis tenían razón: Hay extraterrestres caminando entre nosotros. Bueno, no tanto a pie, como sí nadando, montando en bici y corriendo.

Lo que es más, sabemos cuantos hay: alrededor de 30000.

¿Sabes?, realmente me molesta tener que explicar estas cosas.

4) Ellos tienen demasiado tiempo libre. Esta es la verdadera maldición de la clase media. Un exceso de tiempo libre hace que la gente realmente haga cosas raras, como recoger tapones de botellas, buscar trabajo, unirse a clubes de fans de Britney Spears y hacer carreras Ironman.

5) De esta manera, ellos pueden comer más. Se trata de un oscuro secreto de los deportes de resistencia. Resulta que muchos miles de triatletas están realmente utilizando el deporte para neutralizar los efectos de comer compulsivamente. Yo mismo estoy afectado por este trastorno, y mira que elegí enfrentarme a ello y dejarme engordar. Otros, con menos fuerza de voluntad que yo, eligen trabajar sus cuerpos, casi hasta la muerte, con el objetivo de quemar el exceso de calorias. El resultado neto es que tengo la suerte de contar con más tiempo libre que ellos, por lo que puedo dedicar mi atención a la recopilación de tapones de botellas y acechar a Britney Spears.


Creo que queda claro con esto lo que es realmente una persona que hace Ironman.

Soy un IRONMAN - Parte 8 (Final)


Con los brazos en alto no se explicar lo que he sentido, es todo muy fugaz, muy efímero, Kenneth me da la mano y me felicita “¿Estás contento?”, que contestar mucho es poco. Le agradezco toda esta locura que dirige. Con una sonrisa otro voluntario me cuelga la medalla que atestigua mi llegada. Todo el mundo en la meta se preocupa por mi como si hubiera ganado, sin apenas recobrara el aliento, una medico me llama por mi nombre y cogiéndome del brazo me dirige dentro de la tienda de recuperación para intentar recuperar lo poco queda de mi.

Me pesan, dos kilos menos, me preguntan si quiero suero y me tumban en una camilla, son todo atenciones, a mí alrededor tengo 3 y 4 personas atendiéndome, me sacan sangre del dedo y unas muestras de la vía donde me conectan una botella de suero. Cuando estoy tumbado oigo los primeros gritos detrás de mí, Daniel, Eva, Lorena, mama están ahí y papa preocupado por lo de la muestra de sangre, sin saber que era voluntario. Son las 8:30 de la tarde y siguen animando, no me puedo imaginar está carrera sin tener la sensación de apoyo que yo he tenido durante las 12 h 44’ que tardado en ser un Ironman. En la camilla me quedo helado, las piernas abrasan por las quemaduras del sol. A falta de una, me ponen dos mantas, un bocadillo de jamón y un baso de caldo caliente que sienta mejor que cualquier bidón de Powerbar.

Me quitan el suero y Daniel me da una sudadera hasta que salga de la zona de boxes, aún me queda recoger todo el material, la bici y como no puedo olvidar la camiseta y el diploma de finisher. Me pongo a la cola donde sólo me dan la camiseta, el diploma no está hecho, mañana en la Santa. Recojo todo, la bici y me dirijo a la salida de boxes con un cierto vacío, una sensación extraña. Había soñado muchos años con acabar un Ironman, por fin lo conseguí, toda la carrera he ido sin problemas, pero ya ha terminado, llore cuando veía imagines de la llagada de otros, pero no he podido hacerlo en la mía, he estado más de lo deseable en la carpa de recuperación y no he podido abrazar a Eva y a todos, no he podido disfrutar el momento como había querido.

En ese instante no era muy consciente de ello, pero ahora pasado un tiempo me doy cuenta de que esto fue el único fallo que tuvo el día, eso y no quedarnos hasta la llegada del último.

Salgo de boxes, quemado por el sol, paso los últimos controles de material y allí están Eva y Mamá esperando con una cara de agotamiento mayor que la mía, haciendo válido el lema de sus camisetas “SI QUIERES, PUEDES”. Me abrazo a Eva, cuantas horas esperando que llegara, luego a Mamá. Papá ya se ha ido y Daniel y Lorena están en el hotel. Inconscientemente nos vamos al coche para volver a La Santa. Todo ha pasado, me encuentro fuerte así que yo conduzco y Daniel y Lorena se vienen para cenar juntos.

Cuando llegamos yo empiezo a estar realmente cansado y, sobre todo, con mucho frío, me ducho y el termómetro marca 38ºC. Un poco de fiebre. Ya es demasiado tarde para ir a cenar fuera, así que compramos unas pizzas y al apartamento, no hay fuerzas para mucho más.

Cómo todo el día, pasa rápido y, sin darme cuenta, estoy metido en la cama con una manta hasta las orejas.

Me levanté con nervios y un sueño que ahora se ha hecho realidad. Me acuesto cómo un Ironman, como Eva, Daniel, Lorena y Mamá, el FELTD Team que tantas fuerzas me han dado durante todos estos meses, y en especial hoy. El sueño hecho realidad.

Me quedo con una sensación que no podía imaginar durante los entrenamientos. Siempre me dió mucho miedo que físicamente no hubiera preparado lo suficiente una distancia de esta envergadura, pero, quizás, esto era menos realista que las vueltas que me podía dar la cabeza durante horas. En otras carreras siempre me planteaba lo que quedaba por hacer, sin embargo en esta ocasión, y eso es lo que me hace sentir muy contento, es que en ningún momento pensé en lo que estaba sufriendo y cuando me bajé de la bici, que me quedaba una maratón. Creo que en todo momento pensé y supe que iba a terminar. En los malos momentos de la carrera a píe, nunca me lo planteé, estaba seguro que sin mirar el cronómetro, y menos el pulsómetro, conseguiría cruzar la línea de meta.

Lo conseguí y creo que con una experiencia como esta he conseguido ver ciertas cosas de otra manera, ¿qué cosas?, me las guardo para mi.

Muchas gracias a todos
Eva, Daniel, Mamá, Lorena y Papá, sin vosotros no hubiera sido los mismo.

Fernando Tardón. Finisher Ironman Lanzarote 2007


Hasta aquí el diario de Fer en el día más importante de su vida deportiva. La anterior foto es el diploma que atestigua esta locura y que le hace ver que esto sólo acaba de empezar... ¿Lo próximo?... Ironman de Zurich 2008 con su mítico Heartbreak Hill, pero esa será otra historia.

martes, 4 de diciembre de 2007

Soy un IRONMAN - Parte 7


Acabo el tramo en solitario andando, pero a buen ritmo. Comienza la zona animada, la música de fondo y allí, para mí, uno de esos momentos por los que merece la pena correr esta locura. En la vuelta anterior, en una zona con música disco, al verme andar un inglés, o eso creo, al ver mi nombre en el dorsal comenzó a animar con todas sus fuerzas para que no parara, que siguiera adelante pero sin parar. Cuando llego a ese punto, allí seguía, me reconoce y casi cruzándose en la carrera me extiende la mano y me felicita con una sonrisa de oreja a oreja, “ya lo tienes hecho”. Otra vez increíble, no te conocen de nada pero en ese momento eres su “mejor” amigo. Cuanto tiene que aprender el mundo del triatlón olímpico y distancias cortas.

Sigo adelante con el corazón encogido y como él con una sonrisa más grande que la suya. Llego al último vaso de agua y desde aquí pruebo suerte a comenzar a correr, confiando que las piernas respondan. Un kilómetro y más con el corazón que con fuerzas comienzo a correr y, para mi sorpresa, me encuentro pletórico, corro, corro, corro, mi razón de ser durante meses. Me acuerdo de todas esas horas entrenando, fines de semana sin salir, robando horas al sueño, al descanso, al trabajo y sobre todo a Eva.

Y ya estoy aquí, tantas horas imaginándome en la recta de llegada, rodeado de música, aplausos y la sonrisa y ánimos de todo el equipo. Al fondo veo a un chico que se para a coger una bandera y un peluche, como yo, no se cree que por fin esté aquí, pero yo quiero que este momento sea sólo mío, así que acelero un poco, con todas las reservas que significa acelerar después de 12 horas y media de carrera. Le paso justo al llegar a la zona de gradas, los últimos metros y todos para mi, creo intuir a todo el grupo gritando, supongo que tan emocionados como yo.



Pasan los metros y la mirada se queda fija en el arco de meta, no importa el tiempo, pero tienes las sensación de que no quieres que se acabe, que se pare el tiempo y disfrutes de esta recta durante horas.


Últimas zancadas y ya tengo decidido como entrar, como cruza la meta, delante de mi dos chicas extienden la cinta de llegada, como al primero, como a todos los “finisher”. A un metro de la llegada me paro durante fracciones de segundo disfruto, tan emocionado que no me salen las lagrimas, un saltito y…

¡¡¡SOY UN IRONMAN!!!



Por fin este diario tiene un sentido
Continuará...

lunes, 3 de diciembre de 2007

Soy un IRONMAN - Parte 6


La segunda vuelta es menos emotiva, ya conoces el recorrido y las emociones de bajar de la bici casi se han olvidado, menos mal que me encuentro con Papá en el tramo más frío de la vuelta, más ánimos. Yo sigo a un trote suave, cumpliendo la media hora en puntos de giro. Y otra vez de vuelta, a deshacer lo andado. Y otra vez gritos, ánimos y ya tengo la pulsera naranja, pero aquí comienza poco a poco las primeras sensaciones de cansancio serio y sobre todo molestias en el estomago.


Con la cabeza fría, poco antes del punto de retorno decido comenzar a andar haciendo marcha, sin parar a un ritmo constante, me da mucho miedo el estomago después de toda la semana con molestias, así que empiezo a saltarme algunos puntos de agua, aún a sabiendas del problema de deshidratación, pero de momento no he dejado de hacer pis.

Las esponjas que tanto han ayudado, ahora son muy prescindibles, me quedo helado, se ha nublado y el viento sopla de cara, el sudor se queda frío y le doy vueltas a entrar en boxes y coger la camiseta que tenia preparada por si se hacia de noche. No se que pensarían todos al verme andar, supongo que nada bueno, porque todo lo que recuerdo de esos momentos eran las palabras “ya está hecho, no te pares”. Joder, como anima y todavía se ponen los pelos de punta, Mamá a mi lado, Daniel trotando, Eva y Lorena afónicas y Papá “obligándome” a acabar.


Y por fin tengo la pulsera azul. Sólo quedan 10 km, no me he dado cuenta y ya estoy metido en la última vuelta. Está se hace un poquito dura al principio, no se me quita el frío, me va pasando mucha gente y el tramo que queda solo va ha ser un poco más largo porque todo el equipo se queda cerca de meta, no saben que les queda aún una hora.


Pero antes Daniel se pone a mi lado y me acompaña, primero solo y luego con Papá hasta que ya no pueden más. Gritos y más ánimos: “esto está hecho”, “no pares”. Ojalá pudiera parar, ya soy un autómata, me muevo por inercia, intento doblar una pierna para estirar y las tengo completamente rígidas, no puedo, además me he quemado los gemelos y empiezan a molestar. Llego al punto de retorno, aquí la gente ya tiene otra cara, no disputan, sólo quieren acabar, te animan, tú les devuelves una sonrisa y que decir de los voluntarios, yo creo que cuando pasan las horas van animando más y más.

Ahora si que está hecho, sólo 5 km...

Continuará...

viernes, 30 de noviembre de 2007

Soy un IRONMAN - Parte 5











He acabado la bici y afronto la maratón con una tranquilidad y convencimiento de que lo voy a acabar, que me deja impresionado cuando lo he pensado después. No había dudas en mi cabeza, no estaba el “cuanto me queda” sino “todo lo que ya he hecho y lo que me queda por disfrutar”. Últimos 100 m paralelo a la línea de meta, me bajo de la bici y un voluntario me la recoge como a los profesionales, pongo pie a tierra después de más de 6 horas y comienzo a oír los gritos de animo por todos lados, pero no los localizo, voy demasiado extasiado. Con mucha tranquilidad a por la bolsa de la carrera a pie, no debo ir muy mal porque aún quedan unas cuantas.


A continuación a la caseta a cambiarme. Sólo me dejo los calcetines y el bañador. Otro momento cumbre, del que tanto he leído, una amable voluntaria se queda a mi lado hasta que me he vestido y me pone crema solar por todo el tronco, parece que ellos también corren, se esfuerzan como cualquiera de nosotros. Muchas gracias a todos. Las zapatillas y a por una maratón. Antes pesaje oficial, no he perdido peso, y pinchazo en el dedo para tomar sangre.


Salgo de la caseta, primero andando, me pongo la gorra y dejándome llevar por el momento y por unas piernas que parece que responden y no están muy cargadas, comienzo a trotar. Poco a poco, a unos 6 minutos el kilómetro. El ambiente es indescriptible. Paso por la meta y punto de retorno, aquí comienza el tramo difícil de verdad, difícil ahora que lo pienso, pero durante la carrera nunca dude de acabar.

Me cruzo con el equipo, gritos y ánimos, sus caras denotan cansancio. Y yo sin poder dar un beso a Eva por miedo a que me sancionen. Llego al primer avituallamiento, he tomado la decisión de hacerlos todos andando, beber en todos y 1 o 2 geles por vuelta. De momento corro con los mazapanes de isostar en la mano.










Los metros pasan, me encuentro con Papá a medio camino del tramo de ida, se agradece el apoyo y los ánimos. Sigo y sigo trotando, bebo y sin darme cuenta llego al giro y de nuevo dirección a la meta. La vuelta tiene dos zonas muy diferenciadas, la primera mitad, gente en ambos lados, ánimos, música, estás completamente arropado; la segunda mitad el paseo marítimo está casi vacío, eso si en cada puesto los voluntarios se dejan la garganta en animarte y si leen tu nombre más aún: “water, powerdrink, powergel, fruit, banana”, se me quedará grabado mucho tiempo.










Y en 1 hora se acaba la primera vuelta, sin darme cuenta, las piernas van respondiendo, las pulsaciones un poco más altas de lo deseable, pero en general con muy buenas sensaciones. Cada paso por delante del grupo es todo un número, pero como se agradece, hasta casi Mamá se hecha a correr. Ya tengo la pulsera amarilla. Llega el primero.



Continuará...

jueves, 29 de noviembre de 2007

Soy un IRONMAN - Parte 4


Y llego a Teguise. Por el camino me cruzo con una chica llorando desconsolada sobre la bici, pero sin saber el motivo. Varios chicos se quedan a su lado y empiezan a animarla como si fuera a ganar. Ese es el espíritu Ironman y que creo que no te encuentras en ningún otro tipo de triatlón. Como iba contando, primeras rampas en Teguise y aproximación hacia el Mirador de Haria. La gente ya no va tan rápido, tanto acople y plato grande aquí no vale de nada. Empiezo a pasar gente atrancada y eso que hoy nos respeta el viento en la subida más temida de la carrera.

Me encuentro eufórico, kilómetro 100 y disfrutando. Ya pienso en el sandwich de membrillo en el puerto. La gente se sigue quedando y paso unos voluntarios que, radio en mano, van avisando al puesto de bolsas especiales de los dorsales que suben. Increíble, unos cuantos metros después me encuentro con una chica que con mi bolsa en la mano no para de gritar el 360. Un detalle tonto pero para mi muy emotivo en ese momento. Le recojo la bolsa y me paro en la cuneta para reponer todos los geles que ya me he tomado y el súper sandwich. Para mi decepción en la cima sopla viento y además es frío, por lo que pensando en la bajada que me queda, más fría aún, me meto todo en el maillot y continúo sin poder disfrutar del merecido descanso que llevaba planeando 100 km.


La bajada la comienzo con muchas precauciones, no tengo nada que ganar y si mucho que perder, no deben pensar lo mismo unos pocos que superan acoplados apurando las curvas como motoristas, uno creí que le veía en el fondo del precipicio y no en la cuneta como el de hacia 40 km.

Las vistas son escalofriantes, el Valle de las Mil Palmeras con Haria al fondo, merece la pena haber llegado hasta aquí. Desde este momento, las emociones se van acumulando, he intento retenerlas todas, me voy acercando a mis límites en bici durante los entrenamientos y no se como voy a reaccionar.

Después de Haria comienzan las pequeñas cuestas, cortas, pero con una pendiente considerable que van minando las fuerzas y, casi sin darme cuenta, estoy en las rampas del Mirador del Río, aquí si que impresionan las vistas, tanto que me echo a un lado de la carretera porque me da hasta vértigo. Estoy disfrutando como un enano, la gente se va quedando y yo sigo sin sufrir. Llego a la cima, bote de agua, meadita y enfilo las cuestas que me dejarán en Puerto del Carmen.

Las primeras cuestas y la bici se pone a más de 60 sin forzar, pronto llegan las primeras sensaciones de verdadero cansancio, justo cuando entro en el llano paralelo a la costa, quedan 40 km y el viento aparece en contra. No es excesivo, el viento quiero decir, pero es que son los últimos 40 km y hay que ir pensando en lo que queda todavía. Menos mal que allí está todo el equipo al completo, no los esperaba y todos en la cuneta saltando y gritando para dar ánimos, el cansancio no puede con ellos, luego tengo la suerte de que me puedan seguir un poco con el coche, sobran los comentarios de lo que te hacen sentir en esos momentos. Pero aún está por llegar el tramo más complicado de toda la bici, unos 10 km con viento en contra y el peor asfalto imaginable. Por lo menos salgo sin pinchazos y averías.


Y por fin llega el giro en el que nos ponemos de nuevo a favor del viento. Justo aquí decido dejarme llevar, los tramos cuesta abajo son más que las subidas, así que a relajarse todo lo que puedo, que ya he superado mi límite montando en bici.


El paisaje ha cambiado radicalmente, las coladas de lava han desaparecido y comienzan las casas y a lo lejos los hoteles de Puerto del Carmen. Última rotonda, última cuesta, últimas pedaladas, ya estoy en el paseo marítimo de Puerto del Carmen. Me cruzo con los primeros que ya están corriendo. Que sensación!.



Continuará...

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Soy un IRONMAN - Parte 3

Llego al punto indicado y me subo al “potro de tortura” para los próximos 180 km, apenas son las 8:15 de la mañana. Por primera vez me entran los pies en las zapatillas a la primera. Enfilo las primeras rampas para salir de Puerto del Carmen, me lo planteo con mucha tranquilidad, dentro de lo que supone salir directamente con el pulsómetro entre 140-150 pulsaciones sin apenas forzar. La gente sale muy rápida, me adelantan continuamente, me asusta pensar que o la gente tiene la adrenalina a tope o yo soy demasiado conservador.

Con el viento no muy desfavorable los kilómetros entran sin darme cuenta y llego a Yaiza, el primer avituallamiento y Papá vuelve a estar allí pegando buenos gritos... no les queda por gritar aún.

En el punto de cruce de vuelta del Golfo me cruzo con los primeros, van como motos. Yo tranqui, esto no ha hecho más que empezar, igual que la primera de mis paradas técnicas, la vejiga ya se ha llenado. Sólo un pero hasta que llego al Golfo, un testículo está subido y no para de doler, sobre todo en las subidas, y no consigo recolocarlo. Por cierto, en este tramo tengo una moto con cámara grabando durante un buen rato. Me sigue pasando gente por todos los lados.

Y por fin llegamos al cruce donde comienza la carretera de los camellos. Tanto tiempo soñando en este momento y por fin estoy frente a uno de los paisajes que más veces me he visto cruzando en bici. Con la emoción y las pequeñas cuestas esta vez soy yo el que adelanta gente, metido en el acople ni me doy cuenta de que está chispeando y hace un poco de frío. Me acuerdo de la decisión de ponerme el maillot.

Estamos en el kilómetro 60 y no tengo noticias del equipo. Con los atascos que he visto en varias rotondas me imagino donde están.


Ahí estaba el equipo...


Menos de 2 horas y ya 60 km, con el viento de culo vamos como tiros. Paso el centro de interpretación del Parque y en una curva uno delante de mi traza la traza mal, pisa una piedra y se va al suelo saliendo despedido por delante. Me paro para ver qué tal está, cuando le veo la mano y la cara se que para él se ha terminado la carrera. Paro un coche que avisa por teléfono a la policía. Yo después de un rato, y darme cuenta de lo fugaz que puede ser llegar o no por una tontería, reanudo el camino.

Varios kilómetros después, en Tinajo, diviso en el horizonte las camisetas “Si quieres, puedes”, por fin todo el equipo, estos si que se hacen oír, pero donde se han puesto no puedo parar. Pero si lo hago un poco después en otro punto para contarles que todo va bien, y que coño, disfrutar del momento, no tengo prisa. Aquí, sin saberlo, seria el último punto en que nos viésemos hasta los últimos 40 km.



Después de varias vueltas por carreteras estrechas y con el viento de culo, emprendo el camino a Teguise, donde las cosas empiezan a ponerse serias. La alimentación de geles, barritas y pastillas de sodio va según lo previsto, pero he perdido la cuenta de las veces que he parado a mear.

Por cierto, el testículo volvió a su sitio ante la perspectiva de ir descolocado 180 km.

Continuará...

martes, 27 de noviembre de 2007

Soy un IRONMAN - Parte 2

Una vez embutidos en el neopreno, todos parecemos iguales, no hay edades, ni elite ni aficionados, las miradas siguen todas perdidas. Por un estrecho pasillo, tras pasar el control de chip, bajamos en fila a la playa, ya aparecen los primeros rayos de sol en el horizonte, ya se ve el circuito de natación. Yo bajo tranquilo, sin pensar en nada, me cruzo con Klaus, el danés invidente que también quiere ser un Ironman, digno de admiración. Pegados a la valla están todos esperándome, me quito los calcetines y se los doy a Mamá, últimos besos y abrazos, hasta la línea de llegada no podremos volver a hacerlo. Es un momento muy emotivo, los nervios se empiezan a desperezar. Sigo por el pasillo y entro en el corral con más de 1.000 personas. No se donde situarme, decido ponerme en la zona marcada para 1 h 05’ de natación, para ser conservador. Lo que asusta son las dimensiones de algún extranjero con los que me cruzo hasta la posición que yo considero para mis posibilidades.


Me pongo el gorro y a esperar los últimos 5 minutos, los pulsómetros de la gente están disparados. Y por fin llega la hora, el pistoletazo y todos al agua, como pingüinos todos de negro, los primeros lanzados, el resto de los mortales vamos entrando al agua con miedo como reticentes a lo que nos espera sin querer que todo empiece.


Piso el agua, me pongo las gafas y empiezo las primeras brazadas, pero algo no funciona, me entra mucha agua en las gafas, me paro y las ajusto pero sigue igual. Vuelvo a parar varias veces hasta que decido quitármelas, con el inconveniente de que las tengo por debajo del gorro, haciendo malabares para no quitármelo, saco la correa y para mi sorpresa compruebo que las tenia puestas al revés, ¡¡joder que novato!!


Me las coloco bien y comienzo la natación de verdad. Intento ir abierto fuera del follón de gente que nada pegada a la boyas. Me encuentro a gusto, el traje me resulta cómodo y a pesar de algún mamporro voy adelantando gente. En un momento sin darme cuenta me encuentro metido en todo el lío y me intento salir como puedo, eso si, después de otro par de mamporros. He aprendido la lección, no se vuelve a repetir.


Y se acaba la primera vuelta, no se el tiempo, he decidido nadar sin reloj. Me subo las gafas y a correr un poquito por la playa, y allí en la valla, todo el equipo gritando todo lo que pueden, me giro y una sonrisa que hay que volver al agua. Sigo muy cómodo, los follones ya son menores, la selección natural ya se ha hecho. La segunda vuelta discurre sin problemas, toda pasa muy rápido, parece increíble que una hora nadando pase tan deprisa.


Pongo el pie en la arena y me quito la parte de arriba del neopreno para que al llegar a la ducha me pueda limpiar bien de sal de la cara y el tronco. Subimos por una alfombra roja, la misma por la que bajamos, como las estrellas de cine después del estreno. Llego a la zona de boxes donde cojo la bolsa de la bici y me dirijo a la carpa para cambiarme, me pongo en una camilla, incauto de mi, en todo el centro de la zona de cambio. Cuando me quito el neopreno, detrás de mi empieza a rugir todo el equipo que se ha encaramado a la valla y están asomados gritando que muy bien y que tranquilidad. Yo tranquilidad toda la del mundo y la que me permite el resto de corredores.


Me visto por completo de ciclismo, cojo los geles en el maillot y me unto bien de crema que el día es largo, después de que las increíbles voluntarias me pregunten 3-4 veces si quería protector solar. Con el casco en la mano y la bolsa en la otra, salgo de la carpa, donde los médicos del estudio de hiponatrémia me pesan y desean buena suerte.

Corriendo a por la bici que esta al lado de la salida. Cuando estoy llegando al puesto de mi reluciente Kestrel con el 360, oigo como gritan mi nombre, allí estaba pegado a la valla Papá, animando, la otra sorpresa del día y nuevo miembro del equipo. Mientras me pongo el casco y cojo la bici me doy cuenta de la gran cantidad de bicis que quedan aún por coger, por lo que la natación ha debido salir mejor de lo que esperaba.




Continuará...

lunes, 26 de noviembre de 2007

Carrera Cívico-Militar contra la droga

No pensaba ir a esta carrera ya que toda la semana he estado cansado y con la cabeza en otro sitio (pinto pinto gorgorito...) pero el subconsciente me hizo despertarme el domingo a tiempo de ir y allá que fuimos Lorena y yo. ¡¡Qué frío!! 1 grado bajo cero!



Pero bueno, ya que estabamos allí, había que correr, por lo menos a modo de entrenamiento. Objetivo: 35 min, resultado: 28:48!!! así que muy contento a pesar de los golpes, empujones y hasta agarrones de la salida y los primeros 400 metros.



Aunque me fastidie, no la vuelvo a correr. Primero por lo dicho antes, de la primera parte de la carrera, y lo segundo porque no es muy divertido estar sufriendo pensando que vas todo lo rápido que puedes y ver como la gente no hace más que atajar y comerse medio recorrido. Como era gratis a la organización no se les puede decir nada, es la gente la que es un poco incívica (curioso teniendo en cuenta el nombre de la carrera).

Muchas gracias a Lorena por ir a aguantar el frío, gritar como la que más (la oia a pesar de llevar el iPod puesto) y por hacer un reportaje tan estupendo.



PD: Lo mejor de la carrera la bolsa de regalos de despues: camiseta estandar y... un racionamiento de comida de los que llevan los soldados a combate!!! jajaja que bueno!

viernes, 23 de noviembre de 2007

Soy un IRONMAN - Parte 1

Esta es parte del diario de Fer que describe el día en que cumplió el sueño de toda una vida... ser un Ironman. Fue en Lanzarote, en mayo de 2007 y por supuesto allí estaba el FELTD TEAM al completo. Lo iré poniendo en partes ya que el día fue muy largo y las emociones muchas.


SOY UN IRONMAN por Fernando Tardón

El despertador ha sonado a las 4:30 pero ya estaba despierto desde las 4:00. Para mi sorpresa, y descanso de mis piernas, he dormido de un tirón. No me cuesta ponerme en pie, los nervios aún no han llegado y el desayuno entra bien, eso, escaso que no quiero ir revuelto desde el principio. A Mamá y Eva les cuesta un poquito más levantarse. Sobre las 5:00 abrimos la puerta y, completamente de noche, compruebo que apenas hay viento y la temperatura es muy agradable.


Impresiona montarse en el coche sin luz camino de la salida, sólo hay coches con la misma dirección. Los nervios nos juegan una mala pasada y nos perdemos en la entrada de Puerto del Carmen, damos más vueltas de las previstas, pero a las 5:30 llegamos al hotel de Daniel y Lorena, que está al lado de la salida. Dejo el coche aparcado y cargo con las zapatillas olvidadas ayer, el neopreno, los bidones y el hincha para poner a punto la bici. Las caras de sueño del equipo son dignas de foto.

En la zona de boxes no hay megafonía, el silencio es aterrador, casi nadie habla, la gente se mueve pensativa, unos mirando al suelo, otros con música y la mirada perdida intentando desconectar, pensar en positivo. Yo decido dejar a todo el equipo e ir solo a la entrada de boxes, me pongo Underworld a todo volumen.
Yo también estoy levitando, con la música intento no pensar, no oír nada, aunque el silencio sea lo único que se pueda oír, roto por los hinchas que como pequeños petardos te hacen girar la cabeza para ver de donde viene y comprobar que ya hay otra bici preparada, otro futuro ironman está listo.

Aún no han llegado los nervios pero el simple hecho de verme dentro de esas imágenes que tantas veces he visto y he soñado, los momentos previos a un Ironman, de noche, silencio pero todos los pulsómetros a tope, pitando por el exceso de pulsaciones antes de la salida. Cumplo el ritual de inflado y pegar varios geles en el cuadro para los primeros kilómetros de la bici. Para lo que pueda pasar cargo con cuatro cámaras, hay que acabar como sea. El viento se sigue manteniendo benévolo y sopla del sur, pero poco.


Vuelvo a la entrada de boxes a dejar la última bolsa con la ropa de calle. Ya no puedo salir y me tengo que poner el neopreno yo solo, el equiop se tiene que quedar al otro lado de la valla. Trás untarme bien de aceite comienza el ritual del neopreno. Los nervios siguen de vacaciones, pero las caras de Eva, Mamá, Daniel y Lorena no están tan relajadas, ellos también corren conmigo: en el casco, en la bici y la camiseta de correr... es el FELTD TEAM...




Continuará...

miércoles, 21 de noviembre de 2007

Canillejas 2007

Esta ha sido la segunda carrera de la temporada para mi y la primera del FELTD TEAM, mi primer 10 km! Fer no iba a hacer marca así que decidió acompañarme para ayudarme. Cuando vas con una liebre de este nivel todo es más fácil y de la hora que pensaba hacer acabé con unos estratosféricos (para mi) 52:24!!


se nota quien es el bueno, ¿no?



Llegando a meta


Detalles de la carrera:
  • Muy triste la gente que hace trampas

  • Muy pobre la organización

  • ¿De que se iba riendo todo el rato Fer?

  • Fer ni llegó a sudar (Eso me hace ver lo que me falta todavía por mejorar

  • Ojo al careto de la segunda foto

  • Ambientazo increíble en el último km. que compensa la organización y me convence para volver el año que viene!

Gracias al apoyo del equipo en una mañana de mucho mucho frío. Empieza lo bueno!!